viernes, 23 de mayo de 2014

Políticos que hablan de inteligencia superior. Políticos que debaten por Twitter. Políticos que convierten mitines en la hora del recreo.
Al tocar la campana del recreo, el reprimido y tantas veces acosado Mario salió al patio del colegio a tomarse su bocata. Pocas de las cosas que con seguridad, sabía que eran suyas y nadie podía arrebatarle. Sabía que por muy desagradable, por muy extravagante, grasiento, por extraño que pudiera parecer el acompañamiento que Mario había escogido para colocar entre dos rebanada de pan, nadie podía reprocharle nada. Era su bocata, envuelto con decisión en el papel de aluminio, escondido entre reflejos del film.

Y llegó Alfonso, y con un simple "o me das el bocadillo o te meto una paliza" pretendió asustar al tímido Mario.


Y sonó como suena un abuso de superioridad, y no hubo broma, y no hubo vacile por parte de Mario.
Y quién es Mario si no una España que cuando suenan las campanas, cuando va llegando la hora de dar el do de pecho, agarra lo único que sabe que es suyo sin lugar a dudas. Un voto.

Y quién es Alfonso Rus para pretender asustar, para desenvolver un voto.




Marta Rivera Castillo

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